Viviendo el torneo de Benahavís por dentro. El punto de vista de @ignacio_conejo (y II)

Hace unos días, Ignacio (@ignacio_conejo) nos contó cómo vivió el partido ante Holanda desde la grada y hoy nos cuenta cómo disfrutó y vibró en el partido que disputaron las chicas ante Croacia:

Como ya comentaba hace unos días, la semana pasada tuve la suerte de asistir a algunos partidos de la Selección Nacional Femenina de Baloncesto, gracias a un concurso organizado por el blog “Baloncesto Femenino” , en la localidad costasoleña de Benahavis, muy cerca de Marbella.

En esta ocasión, conociendo el problema que me encontraría para aparcar el coche en el pequeño municipio turístico, llegamos al pueblo con más antelación  puesto que no quería arriesgarme a perder ni un minuto del partido, y siendo un viernes por la tarde era probable que hubiera más problemas para aparcar, porque el aforo del pabellón estuviera más cubierto que el jueves anterior.

Y efectivamente fue así, pero no tuve problemas para aparcar y llegué tranquilamente al partido con suficiente antelación.

El pabellón no estaba lleno, aunque si había sensiblemente más público que en el partido contra Holanda: Por un lado, el día del partido, y por otro lado que se esperaba que Croacia fuera un rival más fuerte que Holanda, y por ello había despertado más interés entre la afición que en el otro partido.

Y puntualmente, a la hora prevista, comenzó el espectáculo.

No quiero entrar en redundancias, en el artículo del partido contra Holanda ya expliqué la intensidad con la que se vive un partido de estas características, con unas jugadoras de tan tremendo nivel y en un campo tan reducido y con tan poco aforo que prácticamente se podría decir que era un pase privado.

El rival fue, como se esperaba, más potente que Holanda, y plantó cara con más intensidad a nuestra Selección; no es que les sirviera de mucho, pero el mérito hay que atribuírselo. España impuso su ritmo y su juego desde un primer momento, entre las voces apasionadas de los aficionados que jaleaban cada jugada y cada jugadora.

Es cierto que en este partido se vieron menos caras de desconcierto al observar el nivel de juego de nuestras jugadoras; supongo que los asistentes serían, por un lado, más conocedores del nivel de juego de nuestra selección, o bien habían tenido ya la ocasión de quedarse pasmados el jueves anterior, al descubrirlo.

Fueron mucho más comunes los comentarios de quienes se notaban entendidos en la materia (entre los que no pretendo contarme, aunque algo si sé), y los de los forofos que nos veíamos inmersos en el espectáculo, animando, coreando, o simplemente devorando con la mirada y en silencio el juego que se desplegó ante nuestros ojos, por parte, hoy también, de ambos equipos: Gestos de complicidad, indicaciones de jugadas, bloqueos o amagos, todo ello se percibía con la claridad que daba la cercanía al campo. También gestos de satisfacción y de frustración, según si se conseguía la canasta o el robo del balón, o por el contrario no tenían éxito en el intento. Y el público volvió a vibrar con ello.

No quiero repetirme, es verdad, pero triste favor le haría al encuentro si no insistiera en la enorme grandeza que representa para este deporte, más que para muchos otros, el hecho de poder asistir a los partidos de cerca; las comparaciones son odiosas, pero en este caso están plenamente justificadas, y la intensidad de un partido, tanto por la manera en que se percibe, como por la que te perciben a ti y a los demás espectadores las jugadoras, no tiene comparación con un partido en un pabellón de grandes dimensiones, ni mucho menos con una retransmisión televisiva: Son conceptos totalmente diferentes.

Y finalmente, y como no podía ser menos, el colofón al partido lo pusieron las jugadoras de nuestra selección charlando con los espectadores al terminar el encuentro (obviamente con victoria), firmando autógrafos y prendas, fotografiándose con sus admiradores y admiradoras, grandes y pequeñ@s, charlando con ell@s, y despidiéndose finalmente del público para hacerse la foto oficial. Público que pese a eso las siguió jadeando y rodeando hasta que abandonaron el estadio, entre gestos de admiración y de satisfacción por parte de esas chicas que tan alto han dejado el pabellón de nuestro baloncesto.”

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